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Entrevista a Olivia Febles Pérez, Gerente de la Fundación Canaria Taburiente Especial – FUNCATAES

La Fundación Canaria Taburiente Especial (FUNCATAES), comenzó su andadura el 20 de abril de 2006. Es una entidad sin fines lucrativos cuyo objetivo y finalidad es la atención de las personas con discapacidad intelectual de la isla de La Palma. Funcates forma parte de la Plataforma Palmera de Atención Integral a la Discapacidad – Indispal.

Recientemente Funcataes ha recibido el Premio del Cabildo Insular de La Palma 2025 en la modalidad de Acción Social y Comunitaria. ¿Qué supone para la Entidad este reconocimiento?

Desde luego significa un impulso para seguir en la misma senda. Estamos convencidas de que el cambio que hemos experimentado en los últimos años, pasando de un modelo asistencial a un modelo centrado en la persona, es el camino que debemos seguir y este premio nos anima a ello.

Para quién no conozca la labor de Funcataes, ¿Puede contarnos que actividades o servicios llevan a cabo?

Funcataes trabaja con personas con discapacidad intelectual y/o trastornos del desarrollo o riesgo de padecerlo. Con los diferentes servicios que tiene la entidad podemos abarcar todas las etapas de la vida de una persona pues disponemos de atención temprana, para menores de 0 a 6 años, promoción de autonomía personal de menores y un proyecto de atención social para niños y niñas de 7 a 17 años y promoción de autonomía personal de adultos para personas mayores de 18 años. Además, tenemos el centro ocupacional Taburiente, donde comenzó lo que hoy conocemos como Funcataes y dos viviendas en comunidad también para personas adultas.

¿Qué retos se presentan para Funcates durante este año?

Como decíamos al principio, creo que el camino lo tenemos trazado. El reto está en seguir generando sinergias entre los distintos agentes sociales: las propias personas con sus deseos y preferencias, la administración, la comunidad, la familia y por supuesto el resto de entidades sociales. Necesitamos un tercer sector fuerte y con las ideas claras, liderado por entidades comprometidas con la discapacidad como puede ser Indispal o entidades referencia como Plena Inclusión, que al fin y al cabo forman parte del espejo en el que todos tratamos de mirarnos.

¿Cree que hemos avanzado en la visión que tiene la sociedad sobre la discapacidad?

Está claro que sí. Hoy en día hay mucha más presencia de personas con discapacidad en nuestra sociedad que antes. Venimos de un pasado muy asistencial, de entornos más protegidos y controlados. Pero estamos en un momento en que la presencia de personas con discapacidad en nuestra sociedad es mucho más visible. Ya no son solo personas vistas como individuos que necesitan apoyo, sino como ciudadanos con derechos plenos, capaces de contribuir a la sociedad de muchas maneras. Y esa transformación ha sido impulsada por la lucha de los propios colectivos de personas con discapacidad, la toma de conciencia de la sociedad y un marco legal en constante evolución.

Desde su experiencia, ¿qué medidas deberían implantarse para consolidar una sociedad más equitativa y accesible para todas las personas?

Como decía antes, en Funcataes trabajamos desde un modelo centrado en la persona. Esto no es más que tomar como referencia a la propia persona con discapacidad y partir de ahí. Ver no solo cuáles son sus necesidades sino explorar también cuáles son sus deseos y sus fortalezas y empezar a construir desde ese punto. No todas las personas con discapacidad son iguales, no podemos tratarlas como un conjunto y se hace necesario trabajar desde la individualidad para poder construir esa sociedad más equitativa y accesible de la que hablamos. Obviamente, hace falta el apoyo económico de las administraciones públicas, pero también entidades comprometidas que estén dispuestas a abrirse a la comunidad y desde luego una comunidad que esté dispuesta a aprender, a escuchar y a valorar la diversidad. Es fundamental que las personas con discapacidad sean vistas no solo como beneficiarias de políticas de apoyo, sino como actores activos en la construcción de su propio futuro y el de la sociedad.

Hacen falta políticas públicas que no se queden en meras normas, sino que vengan acompañadas de recursos tangibles que aseguren una implementación efectiva. Un sector privado donde se incentive la contratación de personas con discapacidad para que se pueda producir ese cambio en la cultura laboral que permita su integración en condiciones de igualdad respecto al resto; transformar los entornos de trabajo para volverlos más inclusivos y accesibles. Fomentar la participación de las personas con discapacidad en cualquier ámbito de la sociedad porque visibilizar es la manera de normalizar su presencia en esos sectores. Sensibilizar y educar desde la infancia promoviendo escuelas más inclusivas y el respeto hacia la diversidad desde los primeros años. Y por supuesto, es necesario crear redes de apoyo, tanto dentro como fuera de la comunidad, dirigidas no solo a las personas con discapacidad sino también a sus familias y a las personas que les rodean.

¿Recuerda alguna anécdota o historia que le haya marcado durante su trabajo con personas con discapacidad?

Mi vida laboral siempre ha estado ligada al mundo de las personas con discapacidad y en los últimos años mucho más centrada en la discapacidad intelectual. Cuando comenzamos el cambio de modelo en nuestra entidad recuerdo una vez que, tratando de recabar información sobre una de las personas con las que trabajamos, le preguntamos sobre aquellas cosas que más le gustaban o sobre qué quería hacer en el futuro y su respuesta fue “pregúntale a mami, yo no sé lo que me gusta”. Hablábamos con una persona adulta que no sabía contarnos cuáles eran sus gustos. Y surgieron más preguntas al respecto: ¿alguien le había preguntado alguna vez? ¿había podido tomar alguna decisión sobre si misma en algún momento de su vida? ¿podía elegir qué hacer en su tiempo libre? Y ahí supimos que estábamos en el camino correcto y que era absolutamente necesario cambiar el sistema. Un sistema que históricamente ha invisibilizado a las personas con discapacidad, limitando sus opciones y decisiones, tratándolas como sujetos pasivos y no como personas con derechos, deseos y aspiraciones. Es fundamental que cada persona, independientemente de sus circunstancias, tenga la posibilidad de definir su vida, de tomar sus propias decisiones y de disfrutar de la libertad de elegir. Como tú y como yo.

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